Hoy quiero compartir con vosotros y vosotras un bonito cortometraje, que me hizo reflexionar sobre cómo las personas adultas cortamos las alas a la creatividad y ponemos limites a la emoción de los niños y niñas. Muchas personas al verlo pensarán "pero eso es totalmente normal, las personas adultas tenemos otras cosas en la cabeza, estamos en otra fase, en otro momento vital, no podemos comportarnos como si fueramos niños y niñas otra vez, ese tiempo ya pasó".
A mi modo de ver, ese tiempo no pasó, si no atendemos y fomentamos esos momentos "mágicos" de intereses creativos, si no garantizamos que los niños y niñas disfruten con lo que hacen, si no creemos que hay otras maneras de hacer las cosas (véase el protagonista con el ejercicio de las letras en el colegio), estaremos con nuestro propio ejemplo perpetuando un sistema en el que las personas se tornan (a medida que crecen) desmotivadas, cansadas, tristes.. en definitiva "grises".
¿Qué opináis? ¿Queremos una sociedad gris? ¿O preferimos una sociedad llena de vida y del color?
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